__gaTracker('send','pageview');

Las revueltas árabes cambiaron el escenario social (y después cambiarían el político) de países como Túnez, Egipto o Yemen. Las mujeres árabes, que siempre habían ocupado un papel secundario bajo el silencio y el dominio masculino, demostraron al mundo durante aquellos meses de 2011 que también tenían voz y que estaban organizadas en diversos movimientos, feministas inclusive. Pero también tuvieron que pagar el precio de hacerse visibles, por lo que sufrieron violencia de todo tipo, incluida la sexual, episodios de acoso, discriminación y amenazas de muerte.

A pesar de haber sido educadas en la sumisión al hombre -especialmente en países como Libia, Arabia Saudí y Yemen-, las mujeres árabes tenían sus referentes de lucha, como Huda Shaarawi en Egipto, que contribuyeron enormemente al acceso de las mujeres a la educación. Hasta el estallido de la denominada Primavera Árabe no se les había visto participar en política ni en movimientos sociales, básicamente porque no les estaba permitido; y llegado el momento, más allá de salir a la calle a protestar contra sus dictadores, ellas se atrevieron a reivindicar sus derechos como mujeres. En Túnez, la bloguera Lina Ben Mhenni fue pionera en informar al mundo sobre lo que estaba pasando en su país. Su protagonismo durante las revueltas árabes fue tal que hasta el Premio Nobel de la Paz de 2011 le fue otorgado a la líder activista yemení Tawakkul Karman, precisamente porque Yemen es un país muy atrasado y especialmente opresor con la libertad de expresión de las mujeres. Karman, por cierto, es la presidenta de la organización Mujeres Periodistas Sin Cadenas.

Read More →